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Cuentas corrientes y facturación

¿Sabe cuánto le deben
y cuánto debe
ahora mismo?

Las facturas en un sistema, los pagos anotados en otro, y la cuenta corriente real en una planilla que actualiza alguien cuando llega. Hacemos el sistema que factura con CAE y deja la cuenta de cada cliente y proveedor al día, en un solo movimiento y sin cargar nada dos veces.

  • Saldo de cada cliente al instante, con el detalle de qué compone la deuda.
  • Factura con CAE de ARCA emitida en el momento, desde su propio sistema.
  • Cuenta corriente de proveedores, para saber qué vence esta semana.
  • El sistema se paga una vez, no se alquila. Empieza por un módulo y crece con lo que usted pida.

Relevamiento sin cargo. Si le conviene un sistema enlatado, se lo decimos.

Pida su estimado sin cargo

Marque los módulos que necesita y le enviamos un valor estimado, con el detalle de qué incluye cada uno.

Con característica, mínimo 10 dígitos.

Le respondemos dentro de las 48 h hábiles.

Facturación electrónica y cuentas corrientes en un solo sistema

El problema

La plata está,
pero no se ve

El negocio funciona. Lo que falla es saber, en cualquier momento del mes, quién debe qué y a quién le toca cobrar.

«¿Este cliente está al día?»

Para contestar hay que abrir el sistema de facturación, revisar el extracto del banco y preguntarle a alguien. Tres lugares para una sola respuesta.

Se factura en un lado y se cobra en otro

La factura sale por un sistema, el pago se anota en una planilla y la cuenta corriente la arma una persona a mano. Cada paso es una oportunidad de error.

La mora se descubre tarde

Cuando aparece el cliente que hace tres meses no paga, ya son tres meses. Sin listados al día, el reclamo depende de que alguien se acuerde.

Lo que se le debe a proveedores es un misterio

Las facturas de compra se acumulan y el vencimiento se controla de memoria. Pagar de más o pagar tarde sale caro de las dos maneras.

El cierre de mes es reconstruir todo

Cruzar facturas, pagos y banco para llegar a un número que debería estar disponible todos los días.

«El sistema no hace eso»

Listas de precios por cliente, comisiones, remitos, cobranza en la calle. Lo propio de su negocio es justo lo que el sistema enlatado no contempla.

«Otro mail ofreciéndome un curso»

Capacitaciones genéricas que no tienen que ver con cómo trabaja usted, y que de paso lo dejan sintiéndose atrasado. Molesta, y encima no enseñan lo que hace falta.

Nada de esto se arregla con otra planilla.
Se arregla cuando facturar y registrar son el mismo acto.

Pedir mi estimado
La solución

Un sistema hecho
para cómo factura usted

No es un producto cerrado con módulos que no usa. Se arma alrededor de su operación y se integra con lo que ya tiene funcionando.

Cuenta corriente de clientes

El saldo de cada uno al instante, con el detalle de qué lo compone: qué factura quedó abierta, qué pago se aplicó y qué está vencido.

Cuenta corriente de proveedores

Qué se debe, a quién y cuándo vence. Con el vencimiento a la vista antes de que llegue el llamado.

Factura electrónica con CAE

Emisión contra ARCA desde su propio sistema, en el mismo acto en que registra la operación. Con plan de contingencia para seguir trabajando si el servicio se cae.

Cobranzas y aplicación de pagos

Recibos, pagos parciales y a cuenta, aplicados a las facturas que correspondan. La cuenta se actualiza sola.

Conciliación bancaria

Arrastre el archivo que le manda el banco y el sistema cruza los movimientos. Sin cargar acreditación por acreditación.

Integrado a lo que ya usa

Bancos, ARCA, Excel, correo y el sistema que hoy tiene funcionando. No hace falta tirar todo y empezar de cero.

Cómo se arma

Empiece por un módulo.
El resto llega cuando
lo necesite

Es un sistema con lo básico resuelto, que escala a su necesidad. No hace falta comprar todo de entrada para resolver un problema puntual: arrancamos por lo que más le duele hoy y a partir de ahí usted decide qué se agrega y cuándo.

1

Elige por dónde empezar

Cuentas corrientes, facturación, artículos. Lo que resuelva el problema más caro.

2

Lo ponemos a andar

Con sus datos reales, en semanas y no en meses. Y ya le sirve.

3

Usted pide lo que sigue

Al usarlo aparece lo que falta. Eso marca qué se desarrolla después.

4

Crece con su operación

Cada módulo se suma sobre lo que ya funciona. Y lo que sea propio suyo, se desarrolla.

Caso real

Ya lo hicimos:
del archivo del banco al saldo real

Conciliación · Cobranzas

Dos días de carga manual,
convertidos en un arrastre

Una operación con cobranza por débito recibía del banco un archivo de texto con las devoluciones. Alguien lo pasaba a mano, registro por registro, para saber qué se había cobrado y qué no.

Hoy es un solo paso: se arrastra el archivo del banco y sale la planilla lista, con cada movimiento aplicado a la cuenta que corresponde.
Antes Dos días cargando el archivo del banco registro por registro
Ahora Arrastra el archivo y las cuentas quedan actualizadas

Lo que resolvió el sistema

  • Archivos de banco. Se procesan solos, sin transcribir.
  • Saldo por cliente. Actualizado en el momento del cruce.
  • Débitos por fecha. Se generan y se envían según el calendario de cobro.
  • Factura con CAE. Emitida al registrar el cobro.
  • Deuda al instante. Detalle mes a mes o saldo total.
  • Arqueo diario. Lo físico contra lo registrado.
  • Avisos automáticos. Mail y mensajes sin trabajo manual.
  • En la nube. Desde la PC, la tablet o el celular.
Lo que se pregunta antes de llamarnos

Las dudas razonables

Si su operación es estándar —factura, cobra, listo— un sistema enlatado le va a salir más barato y se lo vamos a decir. Hay productos muy buenos por una cuota mensual.

Un sistema a medida se justifica cuando su negocio tiene algo propio que el enlatado no contempla: listas de precios por cliente, comisiones de vendedores, cobranza en la calle, un circuito de remitos particular, o la necesidad de integrarse con algo que ya usa. Ahí el enlatado lo obliga a cambiar cómo trabaja, y eso sale más caro que el software.

Son dos pasos. Primero, marcando los módulos que necesita le enviamos un valor estimado, para que sepa de qué orden estamos hablando antes de reunirse con nadie. Después, si le cierra, hacemos el relevamiento —también sin cargo— y de ahí sale la propuesta con precio y plazo cerrados, por escrito.

Trabajamos por proyecto y no con horas abiertas. Y si conviene arrancar por una parte chica —las cuentas corrientes, por ejemplo— y crecer después, lo planteamos así.

Es lo habitual. Trabajamos con archivos de bancos, ARCA, correo, Excel y bases de datos existentes. La idea no es reemplazar todo, sino que los datos dejen de viajar a mano de un lado al otro.

Los migramos: clientes, proveedores, saldos e historial, desde planillas o desde el sistema que use hoy, incluso si es viejo. Se hace en paralelo: lo actual sigue funcionando hasta que el nuevo está probado con sus datos reales.

No vendemos cursos. Sabemos lo que molesta recibir todos los meses la propuesta de una capacitación genérica que no tiene nada que ver con cómo trabaja su empresa, y que encima lo deja sintiéndose atrasado.

Lo que entregamos es otra cosa: instructivos hechos con las pantallas de su propio sistema, uno por rol —quien factura, quien cobra, quien mira los números—, y el acompañamiento para que su gente le saque provecho a lo que pidió. Va incluido, no es un extra que le vamos a estar ofreciendo después.

El sistema es suyo, con su código, su base de datos y su documentación. Si mañana decide que lo siga otro equipo, se lo puede llevar. No hay licencia mensual atada a que sigamos nosotros.

Cuéntenos cómo lleva hoy las cuentas

Miramos cómo factura y cómo cobra, y le decimos qué se puede automatizar y qué no conviene tocar. Si con un sistema enlatado resuelve, también se lo decimos: preferimos perder un proyecto antes que venderle uno que no le sirve.