Cuenta corriente de clientes
El saldo de cada uno al instante, con el detalle de qué lo compone: qué factura quedó abierta, qué pago se aplicó y qué está vencido.
Las facturas en un sistema, los pagos anotados en otro, y la cuenta corriente real en una planilla que actualiza alguien cuando llega. Hacemos el sistema que factura con CAE y deja la cuenta de cada cliente y proveedor al día, en un solo movimiento y sin cargar nada dos veces.
Relevamiento sin cargo. Si le conviene un sistema enlatado, se lo decimos.
Marque los módulos que necesita y le enviamos un valor estimado, con el detalle de qué incluye cada uno.
El negocio funciona. Lo que falla es saber, en cualquier momento del mes, quién debe qué y a quién le toca cobrar.
«¿Este cliente está al día?»
Para contestar hay que abrir el sistema de facturación, revisar el extracto del banco y preguntarle a alguien. Tres lugares para una sola respuesta.
Se factura en un lado y se cobra en otro
La factura sale por un sistema, el pago se anota en una planilla y la cuenta corriente la arma una persona a mano. Cada paso es una oportunidad de error.
La mora se descubre tarde
Cuando aparece el cliente que hace tres meses no paga, ya son tres meses. Sin listados al día, el reclamo depende de que alguien se acuerde.
Lo que se le debe a proveedores es un misterio
Las facturas de compra se acumulan y el vencimiento se controla de memoria. Pagar de más o pagar tarde sale caro de las dos maneras.
El cierre de mes es reconstruir todo
Cruzar facturas, pagos y banco para llegar a un número que debería estar disponible todos los días.
«El sistema no hace eso»
Listas de precios por cliente, comisiones, remitos, cobranza en la calle. Lo propio de su negocio es justo lo que el sistema enlatado no contempla.
«Otro mail ofreciéndome un curso»
Capacitaciones genéricas que no tienen que ver con cómo trabaja usted, y que de paso lo dejan sintiéndose atrasado. Molesta, y encima no enseñan lo que hace falta.
Nada de esto se arregla con otra planilla.
Se arregla cuando facturar y registrar son el mismo acto.
No es un producto cerrado con módulos que no usa. Se arma alrededor de su operación y se integra con lo que ya tiene funcionando.
El saldo de cada uno al instante, con el detalle de qué lo compone: qué factura quedó abierta, qué pago se aplicó y qué está vencido.
Qué se debe, a quién y cuándo vence. Con el vencimiento a la vista antes de que llegue el llamado.
Emisión contra ARCA desde su propio sistema, en el mismo acto en que registra la operación. Con plan de contingencia para seguir trabajando si el servicio se cae.
Recibos, pagos parciales y a cuenta, aplicados a las facturas que correspondan. La cuenta se actualiza sola.
Arrastre el archivo que le manda el banco y el sistema cruza los movimientos. Sin cargar acreditación por acreditación.
Bancos, ARCA, Excel, correo y el sistema que hoy tiene funcionando. No hace falta tirar todo y empezar de cero.
Es un sistema con lo básico resuelto, que escala a su necesidad. No hace falta comprar todo de entrada para resolver un problema puntual: arrancamos por lo que más le duele hoy y a partir de ahí usted decide qué se agrega y cuándo.
Cuentas corrientes, facturación, artículos. Lo que resuelva el problema más caro.
Con sus datos reales, en semanas y no en meses. Y ya le sirve.
Al usarlo aparece lo que falta. Eso marca qué se desarrolla después.
Cada módulo se suma sobre lo que ya funciona. Y lo que sea propio suyo, se desarrolla.
Una operación con cobranza por débito recibía del banco un archivo de texto con las devoluciones. Alguien lo pasaba a mano, registro por registro, para saber qué se había cobrado y qué no.
Lo que resolvió el sistema
Miramos cómo factura y cómo cobra, y le decimos qué se puede automatizar y qué no conviene tocar. Si con un sistema enlatado resuelve, también se lo decimos: preferimos perder un proyecto antes que venderle uno que no le sirve.